Una tarde de verano
La sesión con Vanina y su familia tuvo ese aire de verano que se queda para siempre en la memoria: niños persiguiéndose entre árboles, cubos de agua, risas espontáneas y una tarde entera para simplemente disfrutar juntos. Entre juegos, abrazos y miradas llenas de cariño, todo ocurrió despacio, con esa nostalgia bonita de los días sencillos que, sin darte cuenta, terminan siendo los más importantes.
Y quizá esa es la parte más bonita de las sesiones familiares: llegar con la cámara y acabar sintiéndome una más, compartiendo el momento con vosotros mientras la vida simplemente sucede.